El trabajo que planteo parte de una idea sencilla: antes que cualquier forma que adopte nuestro cuerpo, está la experiencia: la experiencia del placer, el miedo, la experiencia de saborear, la inquietud de la curiosidad, el impulso del deseo y solo después viene la forma física, la acción que ofrecemos desde el cuerpo, el paisaje que acoge la escena. La base del trabajo es conectar con el motor de nuestro movimiento, trazar un camino hacia las experiencias desde las más sutiles hasta las más salvajes, hacer del cuerpo un campo de resonancia en el espacio y convertir en danza aquello que encontramos por el camino.

Para ello, una parte del trabajo propuesto corresponde a amplificar la disponibilidad de los cuerpos: No sirve de nada ampliar los márgenes de la percepción y la atención si nuestra disponibilidad de acción está bloqueada. En mis años de trayectoria he visto y vivido en carnes propias y ajenas el exceso de información, el vernos abrumados por una hipersensibilidad que inmoviliza. Para ello dedicamos una parte del trabajo al entrenamiento físico, al conocimiento y funcionamiento del propio cuerpo.

También dedicamos otro bloque de la investigación a la imaginación, el funcionamiento y desarrollo de la mente. De igual forma que es importante la disponibilidad corporal, no lo es menos poner el foco en la base de nuestro movimiento: la experiencia siempre viene acompañada de una imagen, de un paisaje, de unos protagonistas. No vale de nada moverse de un lado a otro si no hay un contenido, un sabor en nuestra danza. Imaginar nos invita a ser concretos: te estoy contando esta historia, me estoy bañando en el río, doy un abrazo a mi abuela, camino sobre las brasas. Le damos al cuerpo una dirección, invitas a tu público a viajar contigo, a ampliar las fronteras del pensamiento, de la posibilidad.

La poesía, la ensoñación y la navegación por el subconsciente son pilares de la propuesta.

Cuerpos sutiles, precisos, juguetones, salvajes. Ser a la vez un oído que escucha y una boca que emite la respuesta.

BUTOH

Me gusta definir el butoh como la disciplina que explora la intimidad con uno mismo, con el compromiso grupal de contarnos los secretos a través de la danza: cuanto más inmerso estoy en lo que estoy danzando, más lejos llego en el corazón del público. Cuanto más puedo desengranar el movimiento de mis dedos, de mis falanges, más belleza encontrarás en mi cuerpo, cuánto más inmerso dejo mi cuerpo dentro de mis fantasías, más sencillo será tocar las tuyas.

Desde esta premisa enfoco el desarrollo de las clases de danza. Dinámicas y juegos, experiencias donde profundizar en la escucha, donde dar rienda suelta a los cuerpos, donde bailar con los límites de la psique, donde conocer nuevos personajes que habitan en mí, donde poner en relación nuestras partes más íntimas.

Muy sutil, muy sencillo, muy salvaje, muy compartido, mucha poesía, mucha impro, mucha entrega, mucha danza.

CONTENIDOS DE LAS CLASES

I. El cuerpo

Estructura: De la piel a los huesos

Entrenamiento: Movilidad y percepción

Arte: Paisajes corpóreos

 

II. La poesía

Sueño y deseo

Música y lenguaje

Escena y amigos

 

III. La danza

Naturaleza del movimiento: Caer hacia arriba

Improvisar, un caos perfecto

Creación: De mí hacia ti

CONTACT IMPROVISACIÓN

El Contact Impro es una práctica de danza que se basa en la investigación de la comunicación y el contacto entre diferentes cuerpos a través de leyes físicas como el peso, la relación con la gravedad, la inercia, o el momentum entre otras que son comunes a toda experiencia.

Personalmente, todas estas leyes físicas me parecen maravillosas, y les damos un espacio necesario en las clases, pero me interesa especialmente la parte relacional de la práctica: el juego entre los cuerpos, la curiosidad, la escucha, los miedos y vergüenzas que aparecen, el aprender a leer un espacio compartido para poder construir historias, viajes a través de los cuerpos.

Desde esta premisa afrontamos este espacio: queremos jugar mucho.

Jugar es diferente a fluir, jugar implica la sonrisa, la creatividad, la exposición, el riesgo, el vínculo. Jugar implica una presencia e intención que el fluir puede obviar simplemente no tomándose demasiado en serio. Buscamos ese lugar, la picardía y la inocencia, la generosidad y la acogida, la entrega y la acogida en el contacto.

CONTENIDOS DE LAS CLASES

I. Pesos

Percepción y sensación. ¿Qué traigo yo a esta danza?

Apoyos

Generosidad y acogida

 

II. Diálogos

Caer juntos: Límites y confianzas

Entrar y salir. Curiosidad y vergüenza. Contacto y retirada

Ceder para avanzar

 

III. Viajes

Jugar, jugar y jugar

Improvisar, un caos perfecto

Cierres y principios